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Cómo ser feliz: consejos para cultivar la alegría

¿Estás cansado de esperar a que llegue la felicidad? Deja de esperar y comienza a ser feliz con estos consejos.

¿Sabes cómo ser feliz? ¿O estás esperando que la felicidad te encuentre?

A pesar de lo que describen los cuentos de hadas, la felicidad no aparece por arte de magia. Ni siquiera es algo que te sucede. Es algo que puedes cultivar. Entonces, ¿qué estás esperando? Comienza a descubrir cómo ser feliz.

Solo un pequeño porcentaje de la variación en los informes de felicidad de las personas puede explicarse por las diferencias en sus circunstancias. Al parecer, la mayor parte de lo que determina la felicidad se debe a la personalidad y, lo que es más importante, a los pensamientos y comportamientos que se pueden cambiar.

Entonces, sí: puedes aprender a ser feliz, o al menos más feliz.

Aunque quizás hayas pensado, como mucha gente, que la felicidad proviene de nacer rico o hermoso, o de vivir una vida libre de estrés, la realidad es que las personas que tienen riqueza, belleza o menos estrés no son en promedio más felices que las que no disfrutan de esas cosas.

Las personas felices parecen saber intuitivamente que su felicidad es la suma de sus elecciones de vida, y sus vidas se basan en los siguientes pilares:

  • Dedicar tiempo a la familia y los amigos
  • Valorar lo que tienen
  • Mantener una actitud positiva
  • Tener una sensación de propósito
  • Vivir el momento

Cómo ser feliz: práctica y más práctica

Si has estado buscando la felicidad, la buena noticia es que tus elecciones, pensamientos y acciones pueden influir en tu nivel de felicidad. No es tan fácil como apretar un botón, pero puedes aumentar tu nivel de felicidad. Aquí descubrirás cómo iniciar el proceso para convertirte en una persona más feliz.

Cultiva las relaciones

Rodéate de personas felices. Rodearse de personas que estén contentas levanta el ánimo. Y cuando eres feliz, aportas algo a quienes te rodean.

Si tienes amigos y familiares que te apoyan en los momentos difíciles y celebran contigo en los buenos momentos, tómate el tiempo de fomentar esas relaciones.

Imagina que tienes una cuenta bancaria emocional. Llénala de palabras y acciones amables. Ten cuidado y sé amable ante la crítica. Hazles saber a las personas que agradeces lo que hacen por ti o que simplemente te alegras de que sean parte de tu vida.

Practica la gratitud

La gratitud es más que decir gracias. Es sentir asombro, aprecio y sí, agradecimiento por la vida. Es fácil vivir la vida sin reconocer la buena fortuna que tienes. Con frecuencia, es necesario que las personas atraviesen una enfermedad grave u otro evento trágico para apreciar las buenas cosas que tienen en su vida. No esperes que te pase algo así.

Comprométete a poner en práctica la gratitud. Cada día, identifica al menos una cosa que enriquezca tu vida. Cada vez que te des cuenta de que estás teniendo un pensamiento ingrato, intenta reemplazarlo por uno de gratitud. Por ejemplo, en vez de «mi hermana se olvidó de mi cumpleaños» piensa «mi hermana siempre me apoyó en los momentos difíciles».

Piensa en las cosas por las que sientes gratitud antes de dormir y cuando te despiertas por la mañana.

Cultiva el optimismo

Desarrolla el hábito de ver el lado positivo de las cosas. No es necesario que seas exageradamente optimista; después de todo, las cosas malas sí suceden. Sería tonto hacer de cuenta que no es así. Pero no tienes que dejar que lo negativo tiña toda tu perspectiva de la vida. Recuerda que lo bueno que tienes casi siempre supera lo malo.

Si por naturaleza no eres una persona optimista, es posible que te lleve tiempo cambiar tu forma de pensar pesimista. Comienza reconociendo los pensamientos negativos cuando los tienes. Luego, toma distancia y hazte estas preguntas claves:

  • ¿Es la situación realmente tan mala como creo?
  • ¿Hay algún otro modo de analizar la situación?
  • ¿Qué puedo aprender de esta experiencia que pueda usar en el futuro?

Encuentra tu propósito

Las personas que se esfuerzan por cumplir un objetivo o lograr una misión (ya sea cultivar un huerto, cuidar niños u honrar la espiritualidad propia) son más felices que aquellas que no tienen dichas aspiraciones.

Tener un objetivo proporciona un sentido de propósito, refuerza la autoestima y une a las personas. No importa tanto cuál sea tu objetivo, sino si el proceso de trabajar para lograrlo es significativo para ti.

Trata de alinear tus actividades diarias con el significado y el propósito a largo plazo de tu vida. Los estudios de investigación sugieren que las relaciones proporcionan el significado y el propósito más fuertes a la vida. Así que cultiva relaciones significativas.

¿Estás comprometido con algo que amas? Si no es así, hazte estas preguntas para descubrir cómo puedes encontrar tu propósito:

  • ¿Qué me emociona y me da energía?
  • ¿Qué logros me enorgullecen más?
  • ¿Cómo quiero que las demás personas me recuerden?

Vive en el presente

No pospongas la alegría esperando el día en que tengas menos ocupaciones o la vida sea menos estresante. Ese día puede no llegar nunca.

En lugar de esto, busca oportunidades para saborear los pequeños placeres de la vida diaria. Enfócate en lo positivo en el momento presente, en lugar de pensar en el pasado o preocuparte por el futuro.

Pasar tiempo con amigos o familiares que te den su apoyo, cultivar una actitud agradecida y una visión optimista de la vida, poner tu atención en tu propósito y vivir en el presente puede ayudarte a ser más feliz. Empieza hoy mismo a trabajar para lograr tu objetivo de ser una persona más feliz, y encuentra la forma, cada día, de implementar estas estrategias.

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